Pentecostés – Día de la Santísima Trinidad

Una de las principales fiestas cristianas, el Día de la Santísima Trinidad, se celebra el día 50 después de Pascua, este año cae el 20 de junio. Sobre la historia, tradiciones y significado de este día.

La celebración de este día comenzó en el año 381, cuando se aprobó en el Segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla la doctrina de las tres hipóstasis de Dios: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Ese mismo día se reveló la plenitud de la Santísima Trinidad.

De acuerdo con el Nuevo Testamento, Jesucristo, antes de la Ascensión al Reino de los Cielos, prometió a sus discípulos-apóstoles que les enviaría el Espíritu Santo de Su Padre para consolarlos. Después de la Ascensión de Cristo, todos los días los apóstoles se reunían en el Salón de Sion en Jerusalén para leer las Sagradas Escrituras y orar. Al décimo día después de la Ascensión ya los 50 días después de la Resurrección de Cristo, los apóstoles que estaban en el aposento alto oyeron un ruido. Aparecieron lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos. Así los discípulos de Jesús fueron llenos del Espíritu Santo. Comenzaron a hablar en diferentes idiomas para poder predicar a diferentes naciones.

Desde entonces, el Día de la Bajada del Espíritu Santo se ha convertido en el día de la creación de la iglesia cristiana, que, gracias al esfuerzo de los discípulos de Cristo, comenzó a extenderse por todo el mundo. Sin embargo, a partir del siglo XIV, la fiesta de la Trinidad no coincide con Pentecostés entre los católicos, se asocia con la glorificación de la Santísima Trinidad y se celebra una semana después.

En la víspera del Día de la Santísima Trinidad, los ortodoxos tienen una vigilia nocturna en las iglesias, y al día siguiente, en la fiesta de la Trinidad, tiene lugar en las iglesias uno de los servicios más bellos y solemnes. Después de la liturgia, se sirven grandes vísperas, glorificando la venida del Espíritu Santo, y se leen tres oraciones con el clero y los feligreses de rodillas. Así termina el período posterior a la Pascua, durante el cual no se realizan postraciones ni arrodillamientos en las iglesias.

Por tradición, los templos de la Trinidad están decorados con ramas verdes y pasto, simbolizando la renovación de los creyentes gracias al Espíritu Santo. Los sacerdotes visten ropas verdes: este color simboliza el poder vivificante y renovador del Espíritu Santo. El lunes después de la Trinidad es el Día Espiritual, dedicado a la glorificación del Espíritu Santo.

Muchos ritos realizados en la Trinidad se originaron en la Navidad Verde. Esta fiesta se celebraba antes a finales de mayo, antes de la adopción del cristianismo en el calendario eslavo, y marcaba la transición de la primavera al verano. Sus componentes principales eran los rituales asociados al culto a la vegetación, las fiestas infantiles y la conmemoración de los muertos. En la semana de la Trinidad, las adolescentes de 7 a 12 años decoraron la casa por fuera y por dentro con ramas de abedul, los niños bailaron alrededor del abedul decorado con canciones y se organizó una comida festiva.

En la víspera del día de la Santísima Trinidad, era costumbre recordar a los muertos. Este día se llama Día de los Padres o «Sábado Asfixiante».



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