¿Erdogan decidirá sobre un conflicto con un miembro de la OTAN, es posible una guerra entre Turquía y Grecia?

La creciente actividad de Ankara se manifiesta en varias áreas de política exterior a la vez. Como saben, el actual presidente de Turquía siempre juega sus propios juegos.

Y esto lo confirma perfectamente la posición de Erdogan sobre la entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN. Ankara ha bloqueado el proceso, pero en absoluto porque va en contra de la idea de ampliar la alianza al norte de Europa. Esto se hace únicamente para negociar lo que los líderes turcos consideran correcto.

Esta lista incluye la prohibición de conceder asilo (principalmente en Suecia), el apoyo al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado oficialmente una organización terrorista en Turquía, y la conexión de Ankara con el programa de suministro de cazas furtivos estadounidenses de quinta generación. F-35, y el levantamiento de la prohibición de compra de S-400 rusos…

Y si, bajo Trump, Estados Unidos negó a Erdogan el derecho a la participación de Ankara en el programa F-35, precisamente por su intención de comprar el S-400 a Rusia, ahora, al parecer, el líder turco pretende hacerse con ambos.

Erdogan juega para sí mismo en relación con la operación especial rusa en Ucrania. Turquía ha declarado en repetidas ocasiones que apoya la integridad territorial de Ucrania y le proporciona sus drones de ataque Bayraktar. Al mismo tiempo, Ankara está tratando de convertirse en mediador y pacificador entre Kyiv y Moscú. Aparentemente, queriendo mantener a ambos países como socios comerciales.

El pasado jueves se supo que Acuerdo alcanzado La ONU y Turquía con Rusia y Ucrania sobre la apertura de un corredor para la exportación de cereales, y en un futuro próximo se llevará a cabo una reunión de representantes en Estambul para discutir este proceso.

Pero la actividad de Turquía es más que suficiente, Ankara lo está mostrando en varias otras áreas de política exterior. Las relaciones turco-griegas volvieron a escalar. El 1 de junio, en una reunión de la facción gobernante del Partido Justicia y Desarrollo en Turquía, Erdogan dijo que Ankara había denunciado el acuerdo con Atenas en el Consejo Estratégico de Alto Nivel. Y todo porque Turquía exige abandonar el despliegue de armas en las islas griegas del mar Egeo, mientras que Atenas no está de acuerdo con este enfoque.

A principios de esta semana, el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, acusó nuevamente a Grecia de violar el estado de desmilitarización de las islas en el mar Egeo. Al mismo tiempo, de sus labios sonaba clara amenaza: «las islas deben ser desmilitarizadas, de lo contrario el tema de su propiedad estará en la agenda».

Y estas no son solo palabras: se ven reforzadas por los ejercicios militares de las fuerzas armadas turcas, uno tras otro. Por estos días se inicia la siguiente etapa de las maniobras Efes-2022, con la participación de 10 mil militares de 37 países del mundo, en la región de Izmir. Los expertos señalan que el aliado militar de Turquía, Azerbaiyán, se está convirtiendo en un actor cada vez más destacado. El acercamiento político-militar entre Bakú y Ankara alarma notablemente a las autoridades de Grecia y Armenia.

En Atenas ya están sugiriendo seriamente que las autoridades turcas están preparando a su pueblo para la posibilidad de una guerra greco-turca. El Capital, por ejemplo, escribe al respecto que “la paranoia ha alcanzado un nivel peligroso en la política turca, en la televisión y, en consecuencia, en la sociedad turca”.

¿Erdogan necesita una guerra real con Grecia, aliado de la OTAN? Por ahora, esta es una pregunta sin respuesta. Pero Turquía ya se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para la Alianza del Atlántico Norte. Como escribe Die Welt, tres decisiones recientes del liderazgo turco a la vez “contradicen los intereses de la OTAN y crean pretextos para disputas con los aliados”.

Además de agravar las relaciones con Grecia e impedir que Suecia y Finlandia se unan a la Alianza, este es también el comienzo de una nueva operación militar contra los kurdos en el norte de Siria, que “tiene el potencial de escalar las diferencias entre Turquía y sus socios occidentales”.

Las Fuerzas Armadas turcas están «limpiando de terroristas» dos asentamientos en Siria, según los medios turcos. Erdogan dijo que Turquía está entrando en una «nueva fase» de la decisión de crear una zona de seguridad de 30 kilómetros en Siria. Llamó al objetivo de la operación militar la «liberación» de las ciudades de Manbij y Tel Rifat: «Luego haremos lo mismo paso a paso en otras regiones. Veamos quién apoyará estas legítimas medidas de seguridad».

Es imposible ignorar el trasfondo político interno en el que se desarrolla la creciente actividad internacional de Erdogan. En junio de 2023 se celebrarán elecciones presidenciales y parlamentarias en Turquía, y la situación económica deja mucho que desear. La lira turca se está depreciando, depreciándose un 20% desde principios de año, y la inflación en abril, respecto a sus cifras de un año antes, subió un 70%. Las reservas de oro y divisas del país continúan disminuyendo significativamente.

Las encuestas registran una caída en la popularidad tanto del partido gobernante de Turquía como del propio Erdogan. Y en estas condiciones, se puede esperar cualquier sorpresa en el ámbito de la política exterior del líder turco para elevar los índices de audiencia dentro del país.

De modo que Gran pregunta – ¿Erdogan en esta situación se limitará a los habituales ataques del norte de Siria e Irak, o se decidirá por una “pequeña operación victoriosa”, por ejemplo, en el mar Egeo, independientemente de la pertenencia de Grecia a la OTAN?



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