Una de las mujeres más viejas del mundo comparte los «paradójicos» secretos de su longevidad

El desayuno es una comida muy importante que puede hacer o deshacer su día. Una de las mujeres más viejas del mundo, que cumplió 116 años, nunca olvidó desayunar hasta su muerte.

Esta primera comida del día nos brinda suficientes nutrientes y energía para pasar el día y poner en marcha nuestro metabolismo. Incluso puede ayudar a eliminar la grasa abdominal y estimular el sistema inmunológico, lo que podría ser una «clave» importante para la longevidad.

Suzanne Mouchatt Jones era una de las mujeres más ancianas del mundo, siempre desayunaba y creía que la longevidad se debía a su desayuno favorito. Según información noticias4salud.grrealmente pensó que vivió hasta una edad tan venerable porque… comía tocino todos los días.

Jones nació en julio de 1899 y murió en 2016, poco antes de cumplir 117 años. ¡Su rutina diaria simplemente categóricamente no se podía cambiar! Todas las mañanas se despertaba en su casa de Brooklyn a las 9:30 y desayunaba a las 10:30. Siempre comía huevos con tocino en esa primera comida. Sin embargo, el tocino definitivamente no es un alimento prioritario que los médicos recomiendan comer para vivir mucho tiempo y tener buena salud.

Según la Clínica Cleveland, el tocino «tradicional» contiene alrededor de 20 gramos de proteína por porción. También contiene vitamina B y varios nutrientes que previenen infecciones y promueven la salud. También ayudan al mejor funcionamiento de las células, la liberación de energía de los carbohidratos y las grasas, así como la descomposición de los aminoácidos. La vitamina B ayuda a transportar oxígeno y nutrientes que son importantes para la energía en el cuerpo.

La carne de cerdo contiene selenio, un mineral que activa ciertas proteínas asociadas con la prevención del cáncer. El tocino de cerdo también contiene zinc, que ayuda a controlar la actividad genética.

Vale la pena señalar que esta anciana pudo haber comido huevos y tocino en el desayuno, pero el resto del tiempo comía fruta, y en el almuerzo y en la noche a las 17:30 consumía un té de la tarde completo y cena, que generalmente incluía carne, verduras guisadas, patatas.

Además, según cuenta su sobrino, una anciana se «apoyaba» en un chicle de menta, llevándose 5 platos a la boca a la vez.



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