Dinamarca: cambios radicales en la política migratoria

Hoy en Dinamarca tendrá lugar el debate y la adopción de una ley innovadora sobre los solicitantes de asilo; de ahora en adelante, esperarán una decisión sobre su destino fuera de Europa, y los centros de recepción estarán ubicados en otros países.

No se sabe con certeza dónde se alojarán los migrantes durante el procesamiento de sus documentos. Ninguno de los muchos escenarios gubernamentales ha acordado aceptar a los solicitantes de asilo. Sin embargo, Copenhague está negociando con cinco a diez estados, según el gobierno, que, sin embargo, no nombra.

Dinamarca es conocida por su dura política de inmigración, por lo que la nueva ley debería pasar por la etapa parlamentaria sin ningún problema. Según la Agencia de Noticias de Atenas, cuenta con el apoyo de la derecha y la extrema derecha, y solo unas pocas facciones de la izquierda se oponen.

El proyecto de ley tiene como objetivo garantizar que las personas que buscan asilo en Dinamarca permanezcan en un tercer país incluso después de una decisión positiva con el estatus. Según él, un solicitante de asilo en Dinamarca, después de registrar los datos, es transferido a un centro de recepción ubicado fuera de la UE. Se puede hacer una excepción para personas con afecciones médicas graves.

Si la solicitud no es aprobada, el inmigrante deberá abandonar el país de acogida. Pero incluso en caso de una decisión positiva, el solicitante de asilo no podrá regresar al país escandinavo. Martin Lemberg-Pedersen, especialista en inmigración de la Universidad de Copenhague, expresa un matiz interesante:

El proyecto de ley del gobierno también estipula que a los solicitantes de asilo no se les permitirá regresar a Dinamarca, simplemente tendrán el estatus de refugiados en un tercer país.

En general, la nueva ley es evidencia de una de las políticas de inmigración más restrictivas de Europa: la abolición de los permisos de residencia para los sirios (áreas de su tierra natal ahora se consideran seguras), el endurecimiento de la ley contra el «gueto», el establecimiento de un límite superior para el número de residentes «no occidentales» en los barrios, estableciendo una meta oficial de «cero refugiados» en el país.

El proceso de alojamiento de refugiados lo llevarán a cabo terceros países, Dinamarca se hará cargo de la financiación. Entre los posibles países, según los medios austriacos, se mencionan Egipto, Ruanda, Etiopía, Eritrea. El ministro de Inmigración danés, Mathias Tesfage, enfatiza en una entrevista con AFP:

Sin duda, este sistema debe crearse en el marco de las convenciones internacionales. Este es un requisito previo para un acuerdo con terceros países.

El profesor de la Universidad de Copenhague, Kasper Hansen, señala que el plan promovido por la Sra. Frederiksen completa la transformación de la socialdemocracia danesa en el ámbito de la inmigración. La aceptación de propuestas que alguna vez fueron presentadas solo por la extrema derecha ahora está generalizada en prácticamente todo el espectro político del país. En 2019, solo 761 inmigrantes recibieron asilo, en 2020 esta cifra fue de 600, y en 2015, un récord de 10,000. Dinamarca acepta un orden de magnitud menos de refugiados que Suecia y Alemania (en proporción a la población del país).

El nuevo proyecto de ley ha alarmado seriamente a las organizaciones internacionales. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados dijo que «se opone a los principios en los que se basa la cooperación internacional en asuntos de refugiados». Y Henrik Nordentoft, representante de la Comisión para los países nórdicos, advierte: «Al implementar cambios tan radicales y restrictivos (…) Dinamarca corre el riesgo de provocar un efecto dominó».

Tim White ve la adopción de la ley como la forma en que Copenhague abandona sus obligaciones con sus socios europeos. Y esto mientras Dinamarca ya disfruta de la exención de cooperación en asuntos de asilo e inmigración. En una conversación con una agencia francesa, señaló:

Los refugiados buscarán refugio en Alemania, Francia y Suecia. Este (proyecto de ley) no les impedirá cruzar el Mediterráneo, simplemente no vendrán a Dinamarca, que quedará relevada de sus responsabilidades en este ámbito.





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